Acoger a un estudiante extranjero para practicar idiomas

Con la importancia creciente de saber idiomas tanto para conseguir trabajo o para poder ir a buscar trabajo en el extranjero, cada vez más familias optan por enviar a sus hijos a aprender idiomas en nuestros hogares españoles. Además de ser más económico para los estudiantes que vienen al país, representa una experiencia muy enriquecedora para los miembros de la familia de acogida. A los extranjeros, les ayuda a conocer las costumbres cotidianas y el día a día en un país desconocido y a las familias españoles les permite conocer nuevas culturas. En este post te explicamos en qué consiste la acogida de estudiante extranjeros y cuales son los pasos a seguir.

 

Tres pasos para acoger a un estudiante extranjero

1. El primer paso para acoger a un alumno extranjero es localizar un centro o agencia con el que se gestionará la acogida. Es frecuente que las academias de idiomas o que organizan cursos en el extranjero se encarguen de estos programas en nuestro país.

2. El siguiente paso consiste, a menudo, en una entrevista personal. En este encuentro, las familias anfitrionas resuelven todas sus dudas y los centros encargados de gestionar la acogida evalúan si los interesados cumplen los requisitos para convivir con estudiantes de otra nacionalidad. Estos provienen de todos los países.

3. Una vez seleccionadas las familias y los estudiantes, comienza el proceso de adjudicación. De acuerdo al perfil de las familias, se elige a los alumnos con quienes convivirán. En cuanto al perfil, las familias pueden ser monoparentales, con hijos, mayores… No hay un perfil concreto. Sí se pide que vivan cerca de los centros donde estudiarán o, por lo menos, en lugares bien comunicados mediante transporte público.

Compromisos de la familia que acoge a un estudiante extranjero

Las familias interesadas en acoger a un estudiante extranjero han de saber que esta opción no es un negocio, algo en lo que hacen hincapié todos los centros que gestionan estos programas. Es cierto que en general reciben una compensación económica para hacer frente a los gastos, pero en ningún caso debe primar el motivo económico en el momento de proponerse como anfitriones. Se visita a las familias y sus viviendas para corroborar que cumplen los requisitos y, de ser así, se les concede una ayuda de 300 euros mensuales para cubrir los gastos extras. “Sobre todo, nos preguntamos si dejaríamos que nuestros hijos vivieran en esa casa”, subraya.

  • Hablar en español. No se puede pensar que los alumnos extranjeros se convertirán en profesores particulares de su lengua natal. Este no es el propósito. Las familias han de hablar en castellano con ellos todo el tiempo, despacito y claro, para que el proceso de aprendizaje sea natural.
  • Atención adecuada. La familia debe estar “capacitada” y tener un ritmo de vida que le permita atender al estudiante y facilitar su integración, además de animarle a practicar español y ofrecerle un mínimo de privacidad e intimidad. Advierte de que si un alumno no está conforme con el trato recibido por la familia de acogida, se le cambiará de vivienda de inmediato, algo común en estos programas. 
  • Manutención. Las familias se encargan por lo general del desayuno y la cena de los estudiantes, ya que es posible que la comida la hagan fuera de la vivienda. Este alojamiento en media pensión se debe facilitar de lunes a viernes, mientras que el fin de semana se entiende que la pensión es completa. No obstante, todos los detalles quedan recogidos en el contrato que firman las familias.
  • Habitación en buenas condiciones. Se tiene que proporcionar una habitación libre de objetos familiares y equipada de manera adecuada para el alumno.
  • Responsabilidades de las familias y del estudiante. En su mayoría, los estudiantes que se acogen son adolescentes que pasan varias semanas en nuestro país o bien alumnos de ESO y Bachillerato que realizan un curso completo o medio curso. Se debe ser consciente de que, con frecuencia, son menores de edad y quedan, por lo tanto, bajo la responsabilidad de las familias anfitrionas. Es frecuente que tanto a las familias como a los estudiantes se les adjudique un tutor para contactar ante cualquier inconveniente.

De la misma forma, las universidades españolas también proponen programas de acogida de alumnos extranjeros que estén en un intercambio Erasmus o incluso Munde. Es una oportunidad para los estudiantes extranjeros ya que la estancia sería mucho más económica y además, estarían acompañados desde el primer momento de su aventura por una familia. Dependiendo del régimen que elija el alumnos, las familias de acogida reciben una cantidad definida de ayuda económica para hacer frente a los gastos.

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