Perspectivas de fortaleza del euro frente al dólar

La diferencia que ofrece el panorama del Fórex internacional está planteando todo un reto a los cursos de Bolsa a la hora de identificar un ciclo equivalente a la situación actual o tendencias en las fluctuaciones de las divisas. Pero lo cierto es que la incertidumbre imperante casi parece constatar el hecho de que todo puede pasar en este sector.

El año 2015 se terminaba con un euro esperanzado ante la salida de la crisis con Grecia y unas expectativas de crecimiento notables. Por su parte, el dólar anunciaba nuevas subidas de los tipos de interés, buscando fomentar las inversiones en la moneda y cierta estabilidad a lo largo de 2016.

Sin embargo, el año ha comenzado sensiblemente diferente. El euro no sólo ha visto bajar todas las previsiones de crecimiento de la amplia mayoría de los países de la Eurozona (España es uno de los que las ha mejorado), sino que en junio se celebra un referéndum en Reino Unido por el que los británicos decidirán si se quedan en la Unión Europea o se desvinculan definitivamente.

Por su parte, el dólar está viendo que la situación económica mundial mantiene una debilidad creciente que impide un crecimiento sostenido. Esto ha motivado a que las subidas de tipos de interés se limiten de 4 a 2 y, posteriormente, que se replantee el realizarlas en 2016, algo que ha minado la confianza en la divisa norteamericana. Se da así una situación similar a la de verano de 2015 cuando Reino Unido se sumó a la tendencia especulativa de poder subir los tipos de interés y finalmente se echó atrás, lo que supuso un lastre importante para la confianza en la libra.

¿Qué futuro nos espera con ambas divisas?

Por parte de la moneda estadounidense, es constatable que los próximos informes en el segundo trimestre de 2016 deberían afianzar el buen estado de la economía norteamericana, salvo por algunos reveses en ciertos sectores menores. Por esa razón el dólar mantendrá una política de estabilización de cara a un verano que podría darle una fortaleza creciente e imparable, algo que sucede con el yen japonés y que está frenando cierto tipo de inversiones al haber tanto desajuste con respecto al resto de divisas.

El hecho de que el referéndum británico (Brexit) esté tan cerca, no ayuda precisamente a mitigar la sensación de debilidad del euro. De hecho, incluso si Reino Unido se mantiene en la Unión Europea, la consecución de griegos y británicos a punto de salir de la Eurozona en apenas 12 meses de diferencia, motiva a los inversores a desconfiar del proyecto europeo con suficientes proyecciones a largo plazo.

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