Bar La Patata : el plato estrella que justifica la visita a Cornellà si pasas cerca

descubre bar la patata en cornellà, famoso por su plato estrella que no puedes dejar de probar si pasas cerca. ¡una experiencia culinaria que vale la pena!

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Hay lugares que no necesitan presentación porque su aroma a tradición se huele desde la esquina, y eso es exactamente lo que ocurre con este rincón legendario. Nos emociona hablar de esos sitios que, en pleno 2026, mantienen intacta la esencia de barrio y la pasión por las cosas bien hechas. Si buscas una experiencia auténtica lejos de las modas pasajeras, prepárate para descubrir por qué este establecimiento ha conquistado el corazón (y el estómago) de miles de personas.

El plato estrella que justifica el viaje a Cornellà

No vamos a andar con rodeos: cuando llegas a este restaurante, lo primero que ves en casi todas las mesas es su famosa ración de patatas. No son unas patatas cualquiera; son el plato estrella que ha cimentado la fama del local durante décadas. Lo que hace única a esta especialidad local es su salsa, una mezcla de alioli con un toque secreto de pimienta que genera una explosión de sabor en la boca. A diferencia de otros sitios donde la salsa es industrial, aquí se nota el cariño y la receta casera en cada bocado.

Muchos aseguran que, con permiso del mítico Bar Tomás en Barcelona, estas son las mejores patatas de la provincia. La textura es perfecta: crujientes por fuera y tiernas por dentro, bañadas generosamente en esa crema que invita a mojar pan (aunque el pan sea mejorable, la salsa lo compensa todo). Es fascinante ver cómo un ingrediente tan humilde, primo lejano de otros tubérculos con los que a veces experimentamos en casa —como cuando buscamos cómo cocinar la yuca para variar el menú—, puede elevarse a la categoría de arte culinario. Aquí, la patata es la reina indiscutible y el motivo principal de nuestra visita gastronómica.

Un festín de tapas y el encanto del bar de siempre

Aunque el nombre del local, Bar La Patata, deje clara su preferencia, sería un error quedarse solo ahí. La carta es un homenaje vibrante a la gastronomía española más clásica, esa que se disfruta de pie o en taburetes, compartiendo raciones generosas con amigos. El ambiente es ruidoso, alegre y frenético; los camareros vuelan entre las mesas con una destreza admirable, sirviendo cañas bien tiradas y platos rebosantes de sabor.

Entre las opciones que nos obligan a volver una y otra vez, destacan:

  • Los chocos y chipirones: Fritura limpia, crujiente y sabrosa, ideal para acompañar un vermut.
  • El pulpo a la gallega: Tierno y bien condimentado con pimentón y aceite de oliva.
  • Morros fritos: Una delicia para los amantes de las texturas intensas y crujientes.
  • Pinchos morunos: Jugosos y con ese adobo tradicional que tanto nos gusta.

Este despliegue de comida típica se ofrece a precios que, honestamente, parecen de otra época. Comer bien y abundante por unos 20 euros es un lujo que valoramos enormemente hoy en día. Además, su terraza es el lugar perfecto para esas tardes de sol, convirtiendo a Cornellà en un destino obligatorio para quienes buscan autenticidad.

Tres generaciones de historia y resistencia al cambio

Lo que más nos fascina de este lugar es su historia. Fundado en 1955, el negocio ha pasado por tres generaciones de la misma familia, resistiendo el paso del tiempo sin perder su identidad. En una era dominada por las redes sociales y el marketing digital, ellos apuestan por el boca a boca de toda la vida. No tienen una web sofisticada ni bombardean Instagram con fotos editadas; su éxito se basa en la honestidad de su gastronomía y en el trato cercano.

Esta resistencia a modernizarse en exceso es parte de su encanto. La carta, muchas veces escrita a rotulador según el precio de mercado, y la cuenta sumada a la vieja usanza, nos transportan a una España nostálgica que cada vez cuesta más encontrar. Es esa atmósfera de «casa» la que fideliza a la clientela. Sabemos que el futuro de la hostelería a veces parece incierto, pero mientras existan familias dedicadas a preservar este legado, tendremos refugio seguro.

El misterio que rodea a su éxito no es tal: es simplemente trabajo duro y respeto por el producto. Ya sea que vengas por las famosas patatas o para explorar el resto de sus tapas, la experiencia es un recordatorio de que lo clásico, cuando es bueno, nunca muere. Es un sitio para celebrar la vida, el buen comer y la compañía, sin pretensiones ni artificios.

¿Cuál es el plato que sí o sí debo pedir en Bar La Patata?

Sin duda alguna, las patatas con su salsa especial de la casa (una especie de alioli con pimienta) son obligatorias. Es la especialidad que les da nombre y fama.

¿Es necesario reservar o suele haber sitio?

Al ser un bar de estilo clásico y muy popular, suele llenarse rápido, especialmente los fines de semana. Funciona con un servicio muy ágil, por lo que la rotación es alta, pero te recomendamos ir con paciencia o temprano.

¿Qué rango de precios puedo esperar?

Es un sitio muy económico. Puedes comer tapas generosas y beber por un precio medio de unos 20 euros por persona, con raciones que oscilan entre los 6 y 10 euros.