La intolerancia al glúten: cuales son los síntomas y como combatirla

Desde una temprana edad, los niños pueden nacer con una intolerancia al glutén que hay que detectar lo más rápido posible. Es una enfermedad en la que tendremos que controlar una gran parte de los alimentos que se ingieren, ya que la gran mayoría de los alimentos presentes en el mercado contienen glutén. En este post te explicamos las claves para entender esta enfermedad y saber como tratarla en los niños.

 

¿Qué es la intolerancia al gluten? 

La enfermedad celíaca es una enfermedad intestinal crónica y relativamente común, causada por una reacción a la gliadina, un componente del gluten. El gluten es una proteína presente en algunos cereales como el trigo, la cebada, el centeno, la avena y el triticale (híbrido de trigo y centeno). Por lo tanto las personas que padecen esta enfermedad no pueden consumir alimentos que contengan estos cereales o su harina, ya que en las personas con celiaquía el gluten daña las vellosidades intestinales, encargadas de la absorción de los nutrientes.

¿Cuáles son los síntomas de esta enfermedad? 

La enfermedad se suele manifestar generalmente en los dos primeros años de vida, al poco tiempo de comenzar a administrar al niño alimentos que contienen gluten, como es el caso de las papillas de cereales.

Los síntomas que la celiaquía presenta en los niños son comunes: distensión abdominal, heces de aspecto y cantidad anormales, crecimiento lento, pérdida de peso, vómitos y diarrea, como consecuencia de la necesidad del intestino de eliminar las sustancias no absorbidas.

Consejos para no sufrir los síntomas de la celiaquía 

En algunos casos los niños con celiaquía no comprenden la razón por la que ellos no pueden comer alimentos que comen sus amigos y compañeros de colegio, por lo que es importante que los padres y madres, y educadores, se encarguen de que que el niño, cuando tenga la edad suficiente, tome conciencia de lo importante que es la alimentación para él.

Se aconseja evitar la compra de productos artesanos o que se vendan a granel ya que por lo general no están etiquetados, y no se conoce con seguridad su composición. A la hora de comer en un restaurante o en el comedor escolar, además de elegir alimentos exentos de gluten y consultar los ingredientes de los platos, conviene asegurarse del modo en que éstos han sido elaborados. Por ejemplo, puede que se sirvan alimentos sin gluten que hayan sido fritos en un aceite en el que anteriormente se ha cocinado un alimento con gluten, como ocurre si unas patatas se fríen en un aceite en el que se han frito croquetas, que por lo general contienen harina de trigo y por tanto gluten.

En las casas en las que hay un niño celíaco, resulta útil eliminar las harinas de trigo y utilizar en su lugar copos de puré de patata, harina de maíz o pan rallado sin gluten para rebozar, empanar o elaborar salsas. También se pueden emplear otros productos sustitutivos que estén elaborados con maíz, arroz, soja, tapioca, quinoa, mijo o amaranto, todos ellos exentos de gluten. De este modo se consigue que el niño consuma mayor variedad de alimentos.

 

Lo importante para los celíacos es controlar y saber en todo momento qué están comiendo. Los cereales como el maíz es un alimento muy saludable y perfectamente aconsejable para celíacos. Acompañado de un zumo de naranja o un vaso de leche puede ser el desayuno ideal para los niños. También se pueden mezclar los zumos con tostadas pero asegurándose que el pan es sin glúten. El mejor tratamiento para esta enfermedad de momento, es eliminar todos los alimentos que contengan glúten, ya que no existe aún ningún medicamento para combatirlo.

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