Diseño y Artes graficas

Obras de arte: también se pueden alquilar

¿Algunas vez te has planteado que en esta vida podemos alquilar una infinidad de cosas? Empezando por un coche, una casa, pasando por unos muebles o incluso una bicicleta para pasar un buen rato durante unas horas. El alquiler es una opción más económica para muchos de nosotros. Pues las obras de arte, no son una excepción. Existen empresas que se dedican a alquilar obras de arte que de no ser por esto, sería impensable verlas alguna día en la pared de nuestra casa. Todo depende de la obra, evidentemente, pero con esta fórmula podemos vestir nuestras paredes de obras de Arte… con A mayúscula.

Los clientes

El alquiler de obras de arte es un sistema que permite a empresas y particulares disfrutar, de forma temporal, de cuadros, esculturas, grabados o fotografías sin realizar el desembolso que genera la compra de estos bienes. Las obras permanecen en manos de sus «dueños pasajeros» el tiempo estipulado en el contrato, aunque algunas empresas proporcionan, además, la opción de adquirirlas. Aunque el alquiler de arte es una iniciativa relativamente novedosa y desconocida en España, cada vez cuenta con más adeptos.

La clientela que recurre al alquiler de obras de arte es muy variada. Generalmente se trata de empresas que quieren decorar sus oficinas y disponer de los cuadros de una manera continuada; también, compañías que organizan eventos temporales y necesitan las obras de forma puntual. Junto a ellas, cada vez es mayor el número de particulares que arrienda lienzos, grabados o esculturas para exponerlos en su casa. El procedimiento no puede ser más sencillo: Las empresas de alquiler de obras de arte muestran a los clientes un catálogo de obras de muy diversos tipos y estos seleccionan la pieza que más se adecúa a sus necesidades. La elección puede hacerla el propio cliente o ser ayudado por un equipo de expertos que la compañía de alquiler pone a disposición de los usuarios.

Dentro del grupo de empresas que alquilan arte destacan las multinacionales. Grandes grupos de consultoría, bufetes de abogados, hoteles o empresas de publicidad recurren frecuentemente al renting. Estos colectivos son los que suelen tener arrendados los cuadros durante un mayor periodo de tiempo. Son empresas que pretenden dar a sus clientes una imagen determinada y lo consiguen con la selección de ciertas obras, la ubicación de éstas en un lugar muy concreto y el alquiler de un número mayor o menor de cuadros. En general, estos usuarios buscan dar una imagen de seriedad, estabilidad, sofisticación, modernidad… dependiendo de la filosofía que inspire los principios de la empresa. También es muy frecuente que durante el tiempo en que está vigente el contrato de alquiler decidan comprar la obra.

También son numerosos los clientes que optan por el alquiler porque necesitan un cuadro, grabado o fotografía durante un tiempo determinado. Es el caso de las productoras de cine y televisión, y de las empresas dedicadas a la organización de ferias, muestras o congresos. Quienes se dedican al negocio del alquiler destacan que para este tipo de usuario es más barato y funcional adquirir las obras durante unos días o unos meses y devolverlas después, porque los interesados se ahorran así el desembolso que supone la compra de una obra que probablemente no van a volver a exponer. En estos casos, el tiempo en que la pieza permanece arrendada es más limitado. Se puede utilizar durante unas semanas para grabar un anuncio o a lo largo de los meses que dure el rodaje de una película.

En este tipo de trabajos la decoración es muy importante y no se pueden introducir láminas, pósters o imitaciones porque arruinarían la calidad de la cinta. Lo mismo ocurre en los congresos, ferias y exposiciones, donde la imagen es fundamental para transmitir valores o ideas.

Las oficinas o lugares de trabajo no son los únicos sitios donde se puede colgar una pintura alquilada. Esta idea se utiliza también en hogares en los que se va a pasar una temporada, pero que no son los definitivos. La obra puede ser apropiada para una vivienda determinada y no resultar adecuada en la siguiente. Así se evitan, además, elecciones precipitadas.

 

El precio de los alquileres depende de la obra en la que estemos interesados, claro está. La mayoría de los primeros precios rondan los 300 euros y pueden subir hasta los 15.000 si hablamos de un cuadro grande e importante. Además, el precio de éste alquiler puede deducirse de fiscalmente como si de un gasto de empresa se tratara. La idea está en acercar un poco las grandes obras de arte a sus apasionados para que al menos, durante un tiempo, puedan disfrutar de la obra en su casa o en su despacho. Y sí, lo más duro llegará cuando toque devolverla a su dueño…