El peligro del anisakis para nuestra salud

 

Llevar una dieta sana y equilibrada conlleva comer de todo y variar los alimentos todos los días. Comer proteínas como la carne o el pescado a la plancha es una buena forma de seguir una dieta sana sin muchas grasas. En este caso, veremos que aunque algunas carnes rojas como la ternera pueden comerse «crudas», el pescado es un alimento que se recomienda comer bien hecho. El pescado contiene un parásito, llamado anisakis que puede ser peligroso para nuestra salud. En este post te explicamos los peligros de este parásito y algunas formas de reducir su presencia para que no sea un peligro para nuestra salud.

Anisakis es un parásito que afecta a los peces, vive en sus intestinos y en las vísceras y puede ser causa de intoxicación en los humanos. Puede causar desde molestias estomacales leves hasta intoxicaciones muy graves. Sin embargo, se conoce su método de actuación y puede eliminarse de forma eficaz si se siguen las medidas adecuadas. El parásito se encuentra en los pescados de consumo habitual como la merluza, calamares, pescadilla o boquerones y su intoxicación se da sobre todo tras el consumo del pescado crudo o poco cocinado.

Reducir la presencia de anisakis

Para evitar la presencia de anisakis es fundamental una buena prevención. Alfredo Lucendo, experto de la FEAD, apunta tres acciones primordiales para evitar la contaminación:

  1. Una correcta cocción del pescado.
  2. Congelación del pescado durante 48 horas a una temperatura mínima de -18ºC.
  3. Una adecuada manipulación durante toda su preparación.

En caso de consumir pescado fuera de casa, es imprescindible asegurarse de que el establecimiento cumple con todos los requisitos citados y estén evaluados por las autoridades sanitarias correspondientes. Los pescados con mayor incidencia en anisakis son la merluza y el bonito, aunque el porcentaje de muestras afectadas varía mucho en función de la zona de origen y la época del año. En cuanto a pescados que suelen consumirse crudos y, por tanto, el riesgo de contraer el parásito es mayor, destaca el boquerón, la anchoa y la sardina, aunque vengan preparados con marinados o escabeches.

Los crustáceos como la langosta o las gambas o cefalópodos como el pulpo, sepia o calamar, pueden infectarse de manera fácil, pero al consumirse cocinados, se reduce la incidencia de anisakis. Este tipo de alimentos suelen cocinarse hasta alcanzar una temperatura suficiente (60ºC) que garantiza la eliminación del parásito. Los bivalvos como mejillones, berberechos u ostras, no representan peligro de contaminación por el parásito ya que su modo de alimentación, por filtración, impide que la larva de anisakis se quede en su interior.

 

Es importante tener en cuenta que aunque se cocine el pescado, no todo tipo de cocciones son las adecuadas. Por ejemplo, si el pescado se cocina en el microondas la cocción puede realizarse de forma no homogénea y algunas partes del pescado seguirían conteniendo este parásito. Si el pescado se cocina mal y se ingiere este parásito, los síntomas pueden ser bastante molestos: desde dolores abdominales a nauseas y vómitos. Por otra parte, no hay nada que temer si el pescado que tomamos es congelado de manera industrial, ya que la congelación previa supera el mínimo de 48 horas y además, suele hacerse a temperaturas mucho más bajas.