Soluciones naturales para problemas de próstata

Cuando padecemos una enfermedad y acudimos a nuestro médico, sabemos que nos prescribirá aquello que considera adecuado y necesario para nuestra salud pero somos reacios a tomar productos químicos aunque nos digan que nos van a curar, o que son necesarios.

Si existiese una alternativa más natural al tratamiento médico o una forma de disminuir la cantidad de fármacos a tomar, la escogeríamos sin dudarlo.

Entre los 50 y 60 años la mayoría de los hombres empezaremos a padecer síntomas típicos del desarrollo o la inflamación de la próstata: escozor, dolor, molestas, dificultad para iniciar la micción, levantarnos varias veces por la noche… En muchas ocasiones  estos síntomas vienen acompañados de una sensación de peso o tensión que se inicia por detrás del ombligo y se extiende hacia la región genital y el ano.

Estos primeros síntomas nos preocupan y nos hacen ir al urólogo, quien después de las exploraciones y análisis adecuados nos indica el tratamiento idóneo para intentar solucionarlos.

Podremos combatir la infección, la inflamación y  mejoraremos nuestra forma de orinar pero en ningún caso conseguimos que la próstata vuelva a la normalidad.

Tratamiento con acupuntura

No hemos perdido el sentido de la medicina que hemos estudiado y seguimos y seguiremos practicando todos los días con resultados altamente satisfactorios, pero incorporar nuevos métodos terapéuticos, como ya lo están haciendo en hospitales avanzados, permite ofrecer al paciente todas las posibilidades que se merece.

La acupuntura persigue conseguir la relajación de la musculatura perineal y del estroma prostático, aliviando el dolor, y la ansiedad que este produce, permitiendo, en muchos casos mejorar los síntomas que nos preocupan y reducir la medicación que estamos tomando. La acupuntura no va a curar la enfermedad prostática, pero no hay ningún tratamiento médico que la cure.

Utilicemos aquellos medios que nos permitan mejorar nuestra enfermedad sin riesgos y por supuesto sabiendo lo que hacemos. Como solución definitiva siempre dispondremos de medios no invasivos como el láser, la cirugía plasmaquinética o la resección transuretral y en aquellos casos más avanzados la cirugía convencional.

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