Asia, una región endeudada pero dinámica

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Las economías asiáticas, con un modelo de crecimiento basado en la exportación, sufrieron duramente cuando la demanda global se debilitó a causa de la crisis iniciada en 2007. La respuesta a este shock fue estimular la demanda interna incrementando el endeudamiento. Las condiciones de partida eran propicias para emprender esa ruta: un exceso de ahorro (que se reflejaba en un superávit corriente del 7,4% del PIB) y un déficit fiscal prácticamente nulo.

Entre 2009 y 2012, el endeudamiento contó con la ayuda de unas condiciones financieras holgadas y unos bajos tipos de interés reales, derivados de la laxitud monetaria global propiciada por la Reserva Federal estadounidense, pero también por los propios países emergentes.

El endeudamiento asiático se ha concentrado en el sector de las empresas no financieras. En términos del PIB, las empresas pasaron de endeudarse un 81% en 2007 a un 132% en 2013, lo que equivale a 51 puntos de los 62 arriba señalados. Se trata de un nivel elevado en términos históricos y en comparación con otros países. El gran riesgo de esta situación radica en que este endeudamiento empresarial no redunde en una mejora de la productividad del capital. Sin mejoras en este sentido, sería de esperar una relativa moderación del crecimiento que, unida al envejecimiento demográfico, dificultaría la reducción de la deuda. Una previsible subida de los tipos de interés reales, alentada por el cambio de política de la Fed, complicaría aún más el panorama.

Sin embargo, la situación es heterogénea entre países. La nota relativamente positiva es que los registros más elevados, en cuanto al nivel de deuda y su evolución reciente, se concentran en las economías «fuertes» de la región: China, Hong Kong, Singapur y Corea del Sur. En cambio, las economías consideradas más «débiles» –la India e Indonesia– tienen un endeudamiento más moderado, aun considerando su menor renta per cápita. Por su parte, Indonesia registró una deuda total del 74% en 2013, la menor del grupo de países analizados. El factor demográfico también juega a su favor, ya que la India e Indonesia escapan de la tendencia general de envejecimiento de la población predominante en la región. Las cifras más llamativas corresponden a China, cuya deuda total pasó del 148% al 244% del PIB (del 97% al 173% en el caso de empresas no financieras). El riesgo que esto supone debe evaluarse en el marco del proceso de reequilibrio y transformación de la economía china, así como de las pe­­cu­­liares reglas de funcionamiento de un sistema dominado por el Estado.

Consejos para fundir el chocolate

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La repostería es una gran aficionada al chocolate. Lo encontramos de distintas formas y usos, puede servir como decoración o como parte íntegra de la receta. En estos casos, es necesario fundirlo primero, algo que añade cierta dosis de dificultad incluso a las recetas sencillas, como las frutas cubiertas con chocolate. Con tantas opciones de este manjar en el mercado, ¿cuál debemos elegir? Y con tantas técnicas de cocina, ¿cómo fundir el chocolate sin quemarlo? El siguiente artículo explica cómo fundir el chocolate para lograr la textura deseada y cuáles son los chocolates adecuados para ello.

Chocolates para fundir, ¿cuáles son?

Hay varios tipos de chocolates y no todos se pueden utilizar de la misma manera. Por ello, al cocinarlos, o tratarlos de una manera térmica, es muy importante prestar atención a su composición y asegurarse de que tengan un porcentaje adecuado de manteca de cacao. La principal característica de los chocolates aptos para fundir es su alto contenido en manteca de cacao, que permite elaborar mousses, rellenos, bombones y las coberturas de pasteles. Si no encontramos el chocolate adecuado, es mejor no intentarlo: los chocolates a la taza tienen demasiada harina, para que sean más espesos, y los chocolates de consumo habitual tienen poca manteca de cacao.

Los tipos de chocolate más comunes en el mercado y que nos sirven para cocinar son los siguientes:

  • Chocolate fondant. Contiene un 40% de manteca de cacao y un 40% de pasta de cacao.
  • Chocolate negro superior. Tiene un 43% de cacao y alrededor de un 26% de manteca de cacao.
  • Chocolate amargo. Su sabor se debe a que contiene, como mínimo, un 60% de cacao.
  • Chocolate en cobertura. Contiene un mínimo de 30% de manteca de cacao y un 55%, si es cobertura negra.

Utilizaremos unos u otros según el color que queramos obtener y los matices de dulzor o de amargor que queramos conseguir.

Hay dos maneras sencillas y efectivas de fundir chocolate: al baño María -más tradicional- y en el microondas, más rápido. Lo que jamás se debe hacer es exponerlo al fuego de manera directa ya que, por su alto contenido de manteca, se fundirá con demasiada rapidez. Si se coloca el chocolate directamente sobre el fuego, este se pegará al fondo del cazo y acabará por quemarse y echar a perder la receta.

Para fundir el chocolate al baño María, primero se deshace la barra en varios trozos y se colocan dentro de un cazo. A continuación se introduce ese recipiente en uno más grande con agua caliente. De ese modo, el cazo con los trozos de chocolate no estará nunca en contacto directo con el fuego.
Para fundir el chocolate en el microondas, también es importante deshacer la barra en trozos y colocarlos en un recipiente apto, como un bol de pirex. Lo siguiente es calentarlo a potencia media en intervalos máximos de 30 segundos. En cada pausa, removemos el chocolate y volvemos a introducir en el microondas. Cuando veamos que está casi listo, pero aún necesita un poco más de calor, reduciremos los intervalos a 10 segundos para evitar que se desnaturalice y se queme.

Este tipo de cobertura, una vez fría, vuelve a solidificarse y queda crujiente. Por ello, es idóneo para bañar frutas jugosas (como trocitos de fresas pinchadas en brochetas, trocitos de melocotón o de kiwi) o para elaborar decoraciones, como virutas de chocolate o enrejados de hilos de chocolate.Para realizar estos últimos tendremos que verter hilos de chocolate sobre un papel de horno dándole la forma deseada. Luego se deja enfriar y ya está listo para decorar lo que queramos con ello de una forma deliciosa.

Cómo entender a nuestro perro por su cara

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Los humanos nos expresamos no verbalmente a través de la cara. Pasa lo mismo con los perros, solo hay que saber entenderlo.Con la cara, los canes transmiten gran cantidad de información sobre su estado de ánimo: miedo, tristeza, tranquilidad o nerviosismo. En el caso de los perros, además de los ojos y la boca, también se unen las orejas para informar sobre las emociones que pasan por su cerebro.

La cara del perro es un escaparate de emociones y estados de ánimo. El can transmite gran cantidad de información a sus dueños, aunque estos no siempre la sepan interpretar. De hecho, se pueden producir malentendidos y cuando el can intenta comunicar calma a su dueño, este puede creer que el perro se muestra rebelde.

Saber descifrar lo que el perro nos cuenta con los gestos de su cara es, no obstante, clave para establecer con él una relación fluida. Las señales que emite con la rostro sí pueden ser comprendidas por cualquier congénere.

Todos los perros heredan en sus genes la capacidad de manejar este tipo de mensajes faciales para comunicarse: los gestos faciales de los perros son el resultado de miles de años de evolución de su especie, y pueden ser de varios tipos.

El perro se muestra nervioso por situaciones como el encuentro con otro can; sobre todo, si es una hembra por la que se siente atraído. En esta situación, la cara del perro parecerá que se estira.

Los ojos estarán muy abiertos; muy atentos a todos los detalles. Las orejas caninas estarán levantadas, algo desplazadas hacia atrás. La boca entreabierta, con parte de la lengua fuera, porque el perro jadea de manera controlada.

En el caso en que el perro esté nervioso por otras circunstancias, como la llegada de una visita a casa o porque suene el timbre de la puerta, el perro puede ladrar y moverse de un lado a otro. Su cara tendrá la expresión de estar alerta, olisqueará, jadeará y se lamerá la nariz.

Los perros son cánidos sociales, que desarrollan su vida en grupo para sobrevivir, reproducirse y relacionarse con sus iguales. Por ello, han desarrollado toda una serie de señales visuales, acústicas y olfativas para mandar mensajes a su grupo.

La finalidad de esta forma de interactuar es, en muchas ocasiones, eludir los enfrentamientos que acaben en más que «palabras». No obstante, antes de atacar, un perro lanzará toda una serie de avisos faciales, entre los que se encuentran los siguientes: enseñar los dientes de forma muy intimidatoria; arrugar el hocico, de forma que muestran su dentadura, sobre todo los colmillos.

Las orejas quedan replegadas hacia detrás y sus ojos quedan en posición oblicua. De esta forma, su cara adquiere un aspecto muy poco amistoso, capaz de disuadir a su contrincante; y de lograr que se vaya, si no quiere problemas. Este tipo de gestos faciales surgen de la necesidad del can de evitar conflictos con otros perros. Las peleas son peligrosas para la supervivencia de los individuos del grupo; por ello, se evitan gracias a las señales de apaciguamiento del perro.

Estas señales de la cara del perro cuyo objetivo es provocar calma y evitar conflictos son:

  •     Redondear las facciones (ojos, cara), colocar las orejas pegadas a la cabeza.
  •     Lo que se podría asemejar a una sonrisa del perro: estirar la comisura de los labios atrás y hacia arriba, o mostrar los dientes sin gesto de fiereza o amenaza.
  •     Bostezar, relamerse, olisquear o mirar hacia otro lado, como si no le importara o se diera cuenta de la actitud amenazadora de su contrincante.
  •  Cuando el perro está relajado, su cara denota serenidad. No hay más que fijarse en un perro que dormita de modo plácido.
  • Sus ojos se cierran o quedan poco abiertos. Su rostro no muestra concentración ni atención. La boca del perro está cerrada y relajada, al igual que todos los músculos de la cara que quedan descolgados o flácidos.
  • Las orejas pueden estar rectas o plegadas hacia detrás y, de vez en cuando, el perro relajado que dormita, se lamerá la nariz de manera parsimoniosa.

Si un perro quiere hacer saber a alguien, bien sea persona o perro, que se muestra sumiso frente a su presencia ladeará la cabeza y la agachará, colocará las orejas hacia detrás y se lamerá la nariz de manera rápida.
Gracias a ello, permite expresar que quien tenga enfrente puede estar calmado puesto que hará lo que se le pida. Podemos apreciar que nos dan información que no cuesta tanto captar e interpretar.

Consejos y derechos del consumidor para rebajas

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Hay que evitar las compras impulsivas y descontroladas centrándose en lo que se necesita. De esta forma podremos comprar hábilmente nos llevará a sacar el mayor provecho.

Desde 2013, los comerciantes disponen de total libertad para establecer sus propios periodos de descuentos y promociones. Antes, la época legal de rebajas de invierno era del 6 de enero al 6 de marzo, con un tiempo mínimo de rebajas de una semana y máximo de un mes. Ahora, los descuentos pueden aplicarse sobre los artículos que se desee y cuando el comerciante decida. Pero lo cierto es que, ya sea por el peso de la costumbre o porque los mejores descuentos comienzan después de Reyes, las rebajas de invierno siguen siendo un clásico. ¿Cómo salir indemne de tantas ofertas? ¿Cómo gastar en artículos realmente útiles? En el siguiente artículo se señalan algunas pautas, como realizar adquisiciones meditadas, saber qué se necesita de verdad y resistirse a las compras impulsivas.

Según un estudio realizado por la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI), en la temporada de rebajas de este verano, los compradores acuden de forma masiva a los establecimientos, pero gastan menos dinero. La reducción de la capacidad adquisitiva ha propiciado que, este año, el gasto medio por persona se sitúe en 50 euros, frente a los 65 euros de 2010. Para no tener sorpresas desagradables, hay que prestar atención especial a qué se compra y dónde, y conocer los derechos como consumidor, ya que la rebaja del precio no debe implicar una disminución en la calidad de los artículos.

Las dudas principales de los consumidores en época de rebajas se refieren al tipo de información que deben mostrar las etiquetas de los productos, el tipo de artÌculos que pueden anunciarse como rebajados, las condiciones de la garantía, las formas de pago y los cambios o devoluciones.

En rebajas, un comercio debe admitir como forma de pago las tarjetas de crédito sin ningún tipo de recargo adicional, si lo hace durante el resto del año, salvo que el establecimiento indique, de forma visible, la no aceptación de este medio de pago. Hay que recordar que ningún establecimiento está obligado a aceptar tarjetas de crédito.

En caso de contradicciones por parte del comercio, en la información facilitada al público (como un cartel donde se menciona un precio y en el tique otro), siempre prevalece la opción más favorable al consumidor.

El comerciante no está obligado a cambiar un artículo o reembolsar el dinero del producto, salvo que tenga un defecto de origen o esté en mal estado. La posibilidad del cambio o devolución se considera una atención comercial y solo se realiza cuando así lo anuncia el establecimiento. En el caso de las compras a distancia, el consumidor dispone de siete días hábiles desde que recibe el artículo para devolverlo.

En periodo de rebajas, un establecimiento comercial debe tener rebajados, como mínimo, la mitad de los productos que oferta. Además, los artículos deben haber estado expuestos, al menos, durante un mes antes de iniciarse la campaña.

Los artículos rebajados tienen que estar separados y diferenciados del resto de los productos que están a la venta en el comercio.

Los artículos en rebajas tienen que haber pasado los mismos controles y cumplir idénticas normas de calidad y etiquetado que los no rebajados. En cada artículo a la venta se debe indicar, de forma clara, el precio anterior y el precio rebajado o, en su defecto, el porcentaje de rebaja. En prendas textiles, hay que revisar con atención las etiquetas, en las que debe figurar la talla, composición y tratamiento de lavado y planchado. En el caso de los electrodomésticos, las etiquetas deben contener el grado de eficiencia energética.

Está prohibido ofertar como rebajados productos con alguna tara, deteriorados u obsoletos. Los establecimientos no deben combinar las rebajas con otras promociones, ni se pueden poner a la venta saldos como si fueran rebajas. La calidad de los productos en rebajas debe ser la misma que durante el resto del año.

Cuando un artículo tiene un defecto, se puede exigir el abono de la compra sin tener que aceptar vales, cheques, ni cambios, tanto si se pagó con tarjeta, como si se hizo en efectivo.

La devolución de un producto adquirido antes de rebajas debe hacerse por el importe que figura en la factura y no por el precio del artículo rebajado. Es decir, la tienda debe reembolsar, hacer un vale, etc., por el importe que pagó en su día el comprador y no por el precio nuevo del artículo en rebajas.

Se deben guardar siempre los justificantes de compra, facturas y tiques, como únicas garantías ante un posible cambio, devolución o reclamación.

También durante el periodo de rebajas, los establecimientos tienen que contar con hojas de reclamaciones a disposición de los clientes.

El plazo mínimo de la garantía, en el caso de los bienes de carácter duradero, es de seis meses a partir de la fecha de recepción del artículo, excepto cuando la naturaleza del producto lo impida. Si hay que reclamar, durante los primeros seis meses, es el comerciante quien debe probar que el defecto del producto sobre el que se reclama no es de fabricación.

Las rebajas de este verano se han aplicado, sobre todo, a las prendas de vestir -el 75% de las ventas en esta época, según señalan desde la patronal del pequeño y mediano comercio, la Confederación Española de Comercio (CEC). Los demás artículos que más se venden en la temporada de precios bajos son los complementos de moda, los aparatos tecnológicos y los productos de menaje y de equipamiento del hogar.

Si un cliente cree que sus derechos como consumidor se han vulnerado, lo primero que debe hacer es tratar de dialogarlo con el vendedor en el propio comercio. Si el problema no se soluciona, el comprador puede solicitar la hoja de reclamaciones al establecimiento y presentarla ante la OMIC (Oficina Municipal de Información al Consumidor) de su localidad.

A priori, las administraciones públicas se encargan de vigilar el cumplimiento de la ley en estos asuntos. Para ello inspeccionan precisamente los establecimientos. En el caso de sanciones, se remite la responsabilidad a las comunidades autónomas.

Fuente : http://www.rotuloslevante.com/64-letras-corporeas 

Cargar la batería sin cables es posible

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Gracias a la tecnología Qi se pueden cargar pequeños aparatos portátiles tales como teléfonos móviles, cámaras de fotos, tabletas, reproductores sin cables a través de una corriente inductiva. Se puede recargar cualquier dispositivo con la condición de que exige un máximo de cinco vatios de potencia de alimentación.

La carga de la batería de pequeños dispositivos portátiles puede realizarse mediante el uso de campos electromagnéticos, que transfieren la energía en forma de onda entre el cargador inalámbrico Qi -se pronuncia «chi»- y el aparato compatible con esta tecnología. Para ello, el dispositivo debe estar colocado sobre el cargador de carga inductiva. Esta tecnología está basada en principios físicos demostrados por Nikola Tesla a principios del siglo XX.

La principal ventaja es que permite cargar varios aparatos desde una misma estación de carga, sin necesidad de utilizar un cable por cada uno de ellos. Basta con que sobre la superficie del cargador haya espacio para colocar los soportes electromagnéticos.

La tecnología Qi no es la única existente en el mercado para cargar mediante inducción todo tipo de dispositivos electrónicos. Sin embargo, ha sido incorporada por las principales empresas fabricantes de productos de electrónica de consumo, como Samsung, Philips, Panasonic, Sanyo, HTC, Nokia o RIM. Todas ellas forman parte del denominado Consorcio de Energía Inalámbrica (WPC), responsable del desarrollo y normalización del estándar de esta tecnología y de que cumpla con las diferentes normas y requisitos de seguridad para los usuarios.

Algunos modelos de cargadores inalámbricos de tecnología Qi existentes en el mercado están orientados a su uso con teléfonos concretos, aunque también hay cargadores universales para este tipo de tecnología.

Un teléfono compatible con esta tecnología es el Samsung Galaxy S4. El fabricante coreano dispone de un kit de carga inalámbrica que se adquiere de forma separada al móvil. Posee unas dimensiones superiores a las del propio smartphone (6,9×13,5×0,4 centímetros), de modo que este pueda ser posado sobre su superficie sin problemas. El precio estimado es de 60 euros.

Por su parte, el fabricante finlandés Nokia cuenta con un cargador inalámbrico denominado Nokia DT-900. Es compatible con algunos de sus últimos teléfonos móviles del mercado, como los modelos Nokia Lumia 720, Nokia Lumia 820, Nokia Lumia 920, Nokia Lumia 925 y Nokia Lumia 1020. Este cargador se vende en diferentes colores: negro, rojo, amarillo, azul o blanco. Sus dimensiones son 6x12x1,1 centÌmetros, y su peso, 93 gramos, lo que lo hace muy transportable. El importe aproximado es de 70 euros.

Otro de los dispositivos compatibles con esta tecnología es el nuevo móvil de Google Nexus 5, aunque también el modelo anterior Nexus 4 disponía de su propia base de carga inductiva Qi. En esta ocasión, Google ha lanzado un nuevo cargador compatible con la tableta Nexus 7 de 2013 y los teléfonos móviles Nexus 5 y Nexus 4.

Este sencillo cargador, de 105 gramos de peso y unas reducidas dimensiones de 6x6x1,25 centímetros, permite adherirse a cualquier tipo de superficie, de modo que lo podemos colocar en diferentes partes de la casa o la oficina. Tiene un coste de 39,99 euros en la tienda de Google.

RBA Qi es un cargador universal para cualquier tipo de teléfono compatible con esta tecnología, hasta un máximo de cinco vatios y 700 mA. Basta con poner el móvil encima del dispositivo para cargarlo. Las dimensiones son 16,4×12,4×7,4 centÌmetros, y el peso, 340 gramos, lo que lo hace bastante más grande y pesado que otras soluciones de la competencia. Aún así, es uno de los más demandados debido a su coste, estimado en 21 euros.

El cargador inalámbrico Ksix BXCI01 permite cargar cualquier dispositivo que requiera cinco vatios o menos de potencia de carga. Tiene unas dimensiones de 9,8×9,8×1,2 centímetros y un peso de 150 gramos. Su precio ronda los 29,90 euros.

Philips ha puesto en el mercado un cargador de este tipo llamado DLP7210B que aunque, sea de otra marca, permite recargar iPhone 4 y 4s a través de una funda compatible. Aunque actualmente ya no se vende y se puede adquirir en reventa.