La falta de energía de los estudiantes

Hoy en día, existe una tendencia de comportamiento cada vez más acentuada en los estudios y es que los alumnos y estudiantes reconocen estar muy cansados a primeras horas de clase. Aunque a primera horas del día sea normal, esta tendencia se intensificado y la falta de energía en los alumnos se vuelva cada vez más preocupante. Unas de la principales causas que se han sacado es posiblemente por los hábitos de vida y alimentación de estos.

1.    Los jóvenes trasnochan demasiado
Es verdad que la mayoría de los jóvenes españoles y del mundo hoy en día no duermen temprano sino que se mantienen despiertos hasta altas horas de la noche en el Whatsapp, navegando en la red y en las redes sociales, jugando juegos electrónicos, o mirando series y películas. La noche es una hora que atrae a los jóvenes, es interesante, además de ser el horario en el que los padres no se encuentran rodeándolos y se sienten más libres.

2.    Los ritmos familiares en España son tardíos
Las cenas se realizan más tarde que en otros países, por ejemplo en Inglaterra, donde se come a las 19 horas. Aquí, entre la preparación, las conversaciones telefónicas y la televisión, las cenas generalmente se producen más cerca de la medianoche.

3.    La mayoría de los estudiantes no desayuna bien antes de ir a clase

Son muchos los que admiten no tener hambre ni tiempo para desayunar. Si bien no hace falta hacer hincapié sobre la importancia de desayunar, sería bueno que  logren alimentarse un poco antes de irse a estudiar.

4.    Los alumnos no realizan nada de ejercicio por las mañanas

La mayoría de los estudiantes se levantan, visten y van al instituto a dormir. Esto no es bueno, una ducha por las mañanas, el desayuno y la caminata al colegio es una muy buena manera de despertarlos e incentivarlos a atender.

5.    Muchos jóvenes estudian en la madrugada

Se trata de una mala costumbre que muchos adquieren por no organizarse adecuadamente y otros porque son lechuzas, que tienen más energía por las noches. Sin embargo, los hábitos pueden cambiarse.

 

Los efectos más comunes de esta falta de sueño son el cansancio, el sueño, el malestar físico, el malhumor, la irritabilidad, la falta de motivación, de concentración, de resistencia al esfuerzo, los fallos de la memoria y problemas de aprendizaje,  y la reducción de la agudeza mental. Para solucionar estos problemas, los jóvenes deberían tener un sueño reparador y profundo para poder rendir mejor en los estudios. La falta de sueño a corto plazo no tiene muchas consecuencias pero sí a largo plazo generándose una pérdida de la noción del tiempo y el desaprovechamiento de las horas de estudios.

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